Batería de litio BYD
Instalación Fotovoltaica Aislada en Pego (Valencia)
24 abril, 2018

El Ivace inicia la certificación acreditativa para que los proyectos de energías renovables y autoconsumo puedan desgravarse en la Comunidad Valenciana

El Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace), a través de la Unidad de Energía, ha puesto en marcha la certificación acreditativa para que los proyectos de energías renovables y de autoconsumo puedan obtener la deducción fiscal del 20% en el tramo autonómico del IRPF. En este sentido desde Ivace manifiestan que “el Ivace quiere que el apoyo a los proyectos de energías renovables llegue al mayor número de ciudadanos posible”. “Por eso, a partir de este año cambia el modelo de ayuda a la promoción de las fuentes de energía no contaminante entre los ciudadanos”, matizan las mismas fuentes.

Es la primera vez que se puede obtener esta deducción fiscal en el tramo autonómico. La base máxima de deducción es de 8.000 euros y no se establecen límites máximos en las bases de tributación a la hora de determinar la base máxima anual de la deducción.

Todos aquellos que estén interesados en optar a la deducción, necesitarán la certificación acreditativa del proyecto que realiza el propio Ivace. De esta forma, una vez realizada la inversión se puede solicitar la certificación acreditativa por correo electrónico, con la asistencia del Ivace, o realizar de forma presencial en sus instalaciones.

Asimismo, la solicitud puede realizarse en cualquier momento del año, sin tener que esperar a que se inicie la campaña de presentación de la declaración del IRPF del ejercicio correspondiente. Hasta ahora, las ayudas se concedían mediante subvención a fondo de acuerdo con una convocatoria anual y para poder acceder a la ayuda la presentación de la solicitud debía realizarse durante el plazo establecido en la convocatoria, que era de un mes.

A partir de este año, las ciudadanas y ciudadanos que apuestan por desarrollar proyectos de autoconsumo y de energías renovables se benefician de una deducción fiscal. Sin duda, es un cambio sustancial, con el que se persiguen dos objetivos; por una parte, aumentar el número de beneficiarios y, por otra, simplificar y facilitar al máximo al ciudadano todos los trámites administrativos.

Ventajas de la deducción fiscal

Entre las ventajas que supone la deducción fiscal frente a la subvención a fondo perdido destaca la simplificación al máximo del trámite documental. Anteriormente se debía aportar una gran cantidad de información, con la que en numerosas ocasiones los ciudadanos no estaban familiarizados y conllevaba, en un porcentaje muy elevado, que la documentación presentada tuviera defectos de forma y se multiplicaran los requerimientos, “con lo que muchos expedientes acababan siendo denegados por documentación incorrecta o presentada fuera de plazo”, explican desde Ivace.

Otra de las ventajas es que desaparece la ‘convocatoria anual’ de forma que el plazo siempre estará abierto y el ciudadano que apueste por las energías renovables siempre tendrá un apoyo económico, con independencia de cuándo realice sus proyectos.

Además, este hecho beneficia a las empresas instaladoras que a partir de ahora hacer instalaciones durante todo el año. Según el Ivace, “con la subvención a fondo perdido, los plazos de presentación de solicitudes tenían un efecto llamada durante el mes de plazo de presentación de solicitudes que luego se disipaba”.

En cuarto lugar, no hay que tributar la ayuda, al contrario, es una deducción. Con las ayudas a fondo perdido, las ayudas concedidas sí había que tributarlas con lo que la cantidad concedida no era la cantidad “real” de apoyo al proyecto.

Por último, la deducción es de aplicación inmediata, en el momento de realizar la declaración de la renta, mientras que con la subvención a fondo perdido los plazos de tramitación y pago de la ayuda son superiores.

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